Las dueñas de la cocina Verdiblanca

Después del partido ante Junior, en las redes sociales del Deportivo Cali se compartió la foto de los jugadores en el aeropuerto mientras regresaban a la ciudad. Junto a ellos aparecían 4 mujeres adultas de las que nadie sabía nada y por las que todos preguntaban. Vaya ironía, pues su papel en el plantel verdiblanco es más fundamental de lo que imaginamos.

Se trata de las señoras que atienden a todos los jugadores cuando hay concentración previo a partidos de local en La Casona, la sede campestre de Pance. Cuatro mujeres que han alimentado a más de 500 jugadores, 30 cuerpos técnicos y todos los demás integrantes de los diferentes planteles que han pasado por el equipo en más de 24 años.

La imagen puede contener: 15 personas, personas sonriendo, personas de pieFoto: DeportivoCali.co

Araceli, Alba, Adela y Maria Elena llevan en su sazón 6 títulos desde su llegada a la Institución en 1995: 4 estrellas (1996, 1998, 2005, 2015), una Copa Colombia (2010) y una SuperLiga (2014). Por tal motivo, el nuevo comité ejecutivo del club quiso brindarles una gran atención, que ellas mismas describieron como “todo un sueño”.

En un bonito gesto de agradecimiento por tantos años de entrega en la Institución, la nueva directiva comandada por Juan Fernando Mejía les otorgó un viaje a Cartagena y Barranquilla con gastos pagos.

Allá conocieron el mar caribeño y, además, también pudieron estar presentes en el Estadio Metropolitano en Barranquilla, viendo Junior vs Deportivo Cali, donde la derrota 2-1 contrastó con el buen paseo que se dieron las mamás de la cocina verdiblanca.

“El nuevo comité quiso hacernos una atención por qué siempre el equipo ha salido y nunca hemos podido ir a acompañarlo. Y gracias a Dios y a este comité se dio el viaje”, comentó Adela, quien tomó la vocería en la charla que Te Quiero Cali tuvo con tres de ellas.

En sus ojos expresaban la felicidad y en sus voces el agradecimiento de esta oportunidad, donde la mayoría de ellas se subieron por primera vez a un avión y conocieron el mar en ‘La heroica’.

Sobre su estadía expresaron que fue maravilloso todo y que fueron muy bien atendidas desde el primer día que llegaron. Resaltaron, además, un bonito detalle que tuvo el presidente Mejía aprovechando que por esos días también se encontraba en dicha ciudad. “Nos llevó al paseo en coche por la ciudad amurallada”, contaron las mujeres emocionadas, a la vez que describieron al dirigente como “una persona totalmente sencilla”, agregando que su llegada al club ha caído muy bien.

Sin duda, por lo que se puede conocer de ellas, su labor en la Institución y su trato casi materno con los jugadores, fue un premio más que merecido a las mujeres que conocen y han guardado con recelo todos los por menores de la interna de cada equipo que ha probado de su comida.

Prácticamente inauguraron la cocina de La Casona, cuando el lugar apenas tenía 3 habitaciones de las 23 con las que cuenta hoy en día. A pesar de que muchos seguramente no sabían de su existencia, su trabajo ha sido muy importante en todos estos años alrededor del equipo profesional. Por algo se han mantenido en sus cargos a lo largo del tiempo.

Cuando están en concentración con el equipo son como una familia. Hay mucha confianza entre ellas y los futbolistas. Mientras los jugadores permanecen en Pance, ellas son como sus mamás, pues no tienen preferencia sobre alguno. “A todos los atendemos y consentimos por igual”, afirmaron.

Incluso también “concentran” con el equipo. Mientras haya que atenderlos, Araceli, Alba, Adela y Maria siempre están ahí al frente del cañón. De concentraciones ya están completamente curtidas.

La más dura en todo el tiempo que han permanecido en La Casona aseguran que fue por allá en 1996, en la primera era de ‘El Pecoso’ Castro, cuando estuvieron un mes y medio totalmente acuarteladas con los jugadores, previo a la obtención de la sexta estrella.

De fútbol saben notablemente. Hablan con propiedad de actualidad e historia, especialmente del Cali y sus jugadores. Algo curioso es que a pesar de estar rodeadas de tanto fútbol, nunca han ido al Pascual Guerrero o ahora al Estadio Deportivo Cali “¿Por qué?”, preguntamos. Su respuesta fue como la de una mamá: ¿Si no estamos, quién les hace la comida a ellos? Esto, debido a que en muchas ocasiones el equipo vuelve a Pance a comer después de los partidos.

“- ¿Cómo es un menú del almuerzo en día de partido?” -indagamos-. “El del día de partido nunca cambia: sopa, arroz, pasta, pollo y ensalada”, contó Adela y afirmó que el menú no es elegido por ellas, si no por la nutricionista del equipo.

Hablando de detalles que han recibido, nos contaron que el que más recuerdan fue de parte del defensor paraguayo Carlos Espinola en su paso por el Deportivo Cali en el año 2008, quien les dio un “hermoso regalo de día de la madre” a todas. Tanto así que aún lo recuerdan después de 10 años.

Tras finalizar la charla con Araceli, Alba, Adela y Maria, quisieron agradecer a todos los equipos que han pasado, de los que afirman no tener ni una sola queja, sin importar el momento deportivo. Dicen que todos han sido excelentes personas en estos más de 20 años que llevan cocinando para quien sea que llegue.

Detrás de los jugadores hay todo un equipo humano que muchos no conocemos y ni nos imaginamos que hacen parte de la Institución. Y, a pesar de ignorar su labor, son fichas claves en la cotidianidad interna del Deportivo Cali.

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