Columna de opinión: ¿Y entonces, ahora qué?

“La única gente que me interesa es la que esta loca. La gente que esta loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”

No sorprende ver la irregularidad en el desempeño futbolístico del equipo profesional del Deportivo Cali. Esta semana tuvo un punto muy alto en su fútbol ofensivo a mitad de semana frente a Medellín por la semifinal de Copa y el Sábado fue a Barranquilla a meterse atrás y se vino con la manos vacías tras perder con Junior 1-0.

El tema Cárdenas y su batazos al aire no dan más discusión. El DT es absolutamente indefendible. Al no haber apostado por la decisión de dejar ir al Cuerpo Técnico en el momento indicado, la posibilidad de clasificarse entre los ocho depende, en gran medida, del desempeño de los jugadores en estos últimos seis partidos de la Liga. Equipo sin líder es igual a tirar la moneda desde un segundo piso y esperar a ver si aparece. Pero en eso estamos y ahora hay que apostar a los que se calzan los guayos.

¿Hay locura por vivir, por salvarse, por hacer de todo al mismo tiempo en estos personajes que se calzan los guayos? ¿Arden como cohetes lo veintitantos que componen el planten profesional? Diríamos que algunos por ahí si, otros han prendido al menos la chispa para lanzar el cohete y otros que aparentemente ni siquiera saben que están vivos.  El problema es que los necesitamos a todos con locura de comerse el mundo a pedazos cada vez que terminan la piña en la mitad del campo previo al inicio de cada partido. Jugadores locos por la gloria colectiva, insaciables en su profesionalismo y ávidos por respetar el equipo al que representan. Gloria, Profesionalismo y Respeto, valores que deben impregnar el club desde sus fuerzas básicas hasta sus directivos.

Para poder exigirle a los jugadores, los que llevan el barco desde lo institucional deben ejemplificar lo que se desea.  En este sentido, el llamado que quisiera hacer desde esta columna es a que el asociado elija desde los valores que quiere ver representados en su club. Todos los aspirantes y sus “cuadrillas” buscan figurar, es normal del ser humano buscar reconocimiento en la sociedad. La diferencia radica en lo que cada uno de ellos puede aportar a la institución en términos de VALORES, CONOCIMIENTO y EXPERIENCIA.

Hambre de gloria colectiva es tal vez la carencia que representa nuestro actual momento deportivo. No solamente ahora pero desde hace un tiempo la búsqueda de reconocimiento individual a encaminado las decisiones que se toman en el club.  Lideres con propósito de bien común por encima de lo individual, que infundan respeto a través de respetar y que inspiren a todos a transformar con profesionalismo es lo que a mi juicio se necesita para poder pedirle a los jugadores que se quemen la piel en la cancha.

Por: Jose Alejandro Gómez
Twitter @JoseCali23

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